domingo, 26 de octubre de 2014


PECADO ORIGINAL
Desesperado y alegre, siento  gran emoción
La mañana es divina y el cielo esta hermoso
Y oigo trinar los pájaros, aquí en mi corazón
Ya viene saliendo el sol.. y la tierra esta feliz
El aire que respiro. Le siento un grato sabor
Y allí lance mil suspiros, cuando su foto la vi

Ya sé que nada es igual. me siento muy feliz
Yo cuando oigo trinar, en el jardín un colibrí
Tú apareces en mi mente y tú me hablas así
Es dulce melodía, la percibo en el ambiente
Y me quedo fascinado, al escucharte yo a ti
Pero me sueño despierto, solo veo el colibrí

¿Quién eres tú? Esa mujer, que tanto adoro
Tu: como te has alojado.. Aquí en mi mente
A la que amo, como el más preciado tesoro
O serás el ángel bueno, que Dios me regaló
La estrella, que me haga cometer el pecado
De pedir la felicidad, el regalo más preciado

No creo tener pecado, y aquí veo salir el sol
Si me vine a este planeta.. Es para dar amor
Y no quisiera partir.. Llevándome este dolor
Besa el colibrí la flor, ella le regala su néctar
Y veo los periquitos, besarse con gran amor
Dime quien eres tú, veni dame la respuesta

Anoche vi los luceros, enamorados del cielo
Y la luna y el mar, disfrutaban amor sincero
Yo quede pensativo tú sabrás que te quiero
Y vi palmeras alegres, allí besaban al viento
Los vi tan contentos, los delfines retozaban
Tú figura en mi mente, era un gran lamento

Hoy te voy a decidir y a contarte mi secreto
A prometerte la luna. A bajarte las estrellas
No me eches al olvido, mira a ti te prometo
Y me dejare guiar. Con respeto por tu amor
Así te podre amar. Sin que me lo quite Dios
Yo no quisiera cometer.. Mi pecado original

Autor: Antonio Hernández Gutiérrez
Fecha: Noviembre 07 de 2011
Derechos reservados © Copyright
País Colombia

sábado, 25 de octubre de 2014

AGONIZA EL PICAFLOR
Agoniza el picaflor. Frente a esta bella flor
Iba lleno de ilusión, llego raudo a su jardín
Pero recibió una espina. Allí en su corazón
Ahora se desangra. y el muere lentamente
Él la mira sorprendido y la desea perdonar
Se siente herido, con una estocada mortal

No entiende lo que paso.. El conocía la flor
Y creía tanto en ella, que por eso se confió
Pero jugo al amor.. y jaque mate ella le dio
Ese amor se convirtió, en el juego del azar
Allí el buen jugador. Haría su mejor partida
El picaflor se confió, y esa flor a él lo mato

Aquí se va muriendo. La estocada fue fatal
La espina que lo mato, estaba envenenada
Con curare de traición. Para causarle dolor
Y ese néctar de la flor. Se ofrecía exquisito
El colibrí inocente.. Llego a beber del amor
Pero la espina lo hirió y mato lo más bonito

Fuerte veneno.. Que mato aquel chupaflor
Quien pudo envenenar, la espina de la flor
O quizás ella también, en esa trampa cayó
Aquí el mal se cierne, en el jardín del amor
Conozco esta flor. Y su alma pura y blanca
Y no la creo capaz...De tal tamaña traición

Que enigma ya se cierne, en esta bella flor
En ella no hay traición [...] solo se defiende
Tal vez fue presionada.. Por otro floricultor
No entiendo que paso, quizás ella enfermo
Del virus que Carcome, y mata lentamente
Y tomo esa decisión, para no sufrir los dos

Hoy pido el derecho, de conocer la verdad
Cuál fue el pecado, cuál ha sido la maldad
O me iré al otro mundo, en eterna soledad
¡Oh tu bendita flor!.. Dueña de mi corazón
Resucita al moribundo y salva al chupaflor
Dale tu bálsamo de vida y la gota del amor

Autor: Antonio Hernández Gutiérrez
Fecha: 26 de Septiembre de 2012
Derechos Reservados © Copyright
País Colombia

viernes, 24 de octubre de 2014

RELOJ, RELOJ, RELOJ.
Hoy se desgranan lentamente, los segundos
Aquí los minutos perezosos, están sin ganas
Ya de lo hermoso, nada queda por el mundo
Profundo sentimiento y sutil corren las horas
Dichoso avanza el tiempo y sus agujas a mil
Allí en el aeropuerto… Puntual y sin demora

Reloj marca las horas.. Reloj no te detengas
Aquí en tu casa azul […] tu morada primitiva
Marcando así el albur, de esa causa perdida
Y así mides el tiempo.. Pero viajas en coche
Tú mides lentamente, el frio con su tormento
Más vivo la hipotermia, y aquí llega la noche

Temblando zambilocos, el frio no los detiene
Montón de gente adulta, y los minutos locos
Transporte o autobús. Por el carril que viene
Reloj marca las horas.. Ya llega el amor mío
Por qué no te congelas.. No te detiene el frio
Mira que estoy en vela, y yo solo en ti confió

Reloj marca las horas, y espero que me des
El tiempo del futuro, tan pronto y sin demora
Como vive el canguro... Allá por Ganimedes
Ya no veo las palomas […] allá por el tejado
Igual los caramelos… Dormidos por la mesa
Que dolor de cabeza. Tener a un ser amado

Reloj, reloj, reloj ¿por qué tú no me quieres?
El tiempo de las horas, le pertenece a usted
No soy extraterrestre. Vengo de Ganimedes
Mi tiempo es infinito, me marcas los minutos
Los segundos perdidos, el tiempo que se va
Reloj en ese espacio. Viviendo estoy de luto

Autor: Antonio Hernández Gutiérrez
Fecha: Octubre 23 de 2014
Derechos Reservados © Copyright

País Colombia

domingo, 19 de octubre de 2014

VIVIR LA CONTEMPLACION
Vivir la contemplación y analizando el paisaje
Disfrutar la perfección.. Nacida de la creación
Es sentir vibrar el alma, embriagada del amor
Admirar sus mil detalles. Al ver nacer una flor
El jardín que la cultiva, Él la mima con orgullo
Y el jardinero la cuida, como si fuera su amor
 
Vivir la contemplación, es poder mirar el cielo
Es ver la exacta belleza, con ojos del corazón
Es mirar el amanecer, en su infinita grandeza
Ver al sol tender su velo y con el ocaso llegar
Y pintar el ancho mar [..] de purpura cardenal
Admirarlo extasiado, cuando se viene a bañar
 
Vivir la contemplación... Es admirar la nevada
Ver nacer ese riachuelo, igual el hilo del agua
Saltando peñas y rocas.. Igual a una cascada
Contemplar así el paisaje, y ver el hielo nevar
Allí mirar el horizonte. En toda su inmensidad
Alzar la vista hasta el cielo, ver al águila volar
 
Vivir la contemplación, al mirar tus bellos ojos
Compararlos con el mar, ver su fuego y fulgor
Sentir el alma feliz, contenta  llena de antojos
Es admirar tu figura [..] en toda la inmensidad
Mirar tu sonrisa divina, Tú esa reina de altura
Y pintarte en mi mente, recostada en un sofá
 
Vivir la contemplación, es misterio y es placer
Nos contempla la mujer, la que nos da la vida
Y se siente enriquecida... Si ella nos ve nacer
Por eso mujer divina… tú si vives complacida
Nos contemplas a placer y tienes satisfacción
Al entregar el amor, eres procreadora de vida
 
Vivir la contemplación... Es tener satisfacción
Saber sentir en nosotros. La ternura de la flor
El corazón se estremece, y se llena del amor
Contemplar el amanecer y el roció mañanero
Ver mil estrellas del cielo. Así es el amor mío
Y contemplar la mujer, y decirle que la quiero
 

Autor: Antonio Hernández Gutiérrez
Fecha: 19 de Octubre de 2014
Derechos Reservados © Copyright
País Colombia

domingo, 20 de julio de 2014

“CORONEL SALVE USTED LA PATRIA”


Coronel salve usted la patria, ¿Con que mi general, no ve que estoy completamente en la inopia?, no ve que no tengo ni siquiera un regimiento adecuado, solo cuento con unos escasos 14 lanceros. ¿Dígame con que quiere usted que yo salve a la patria? ¡Con sus cojones gran cabrón!, Haga lo que sea, haga lo que tenga que hacer, pero de usted depende la salvación de esta patria. Estas fueron las palabras furiosas del general Simón Bolívar al coronel Juan José Rondón, un militar aguerrido y valiente al mando de unos escasos y harapientos lanceros tan valientes o más aguerridos que él.

Bolívar estaba completamente derrotado, las fuerzas federalistas le habían ganado unas tras otras batallas y el desde hacía unas semanas se encontraba replegado a orillas del Pantano de Vargas en las estribaciones de Paipa, lo que es hoy, un municipio del departamento de Boyacá en las faldas de la cordillera Oriental, más concretamente por los lados de la laguna Sochagota, entre los ríos Chicamocha y Chontales. Las tropas de Bolívar estaban diezmadas por el hambre, la desnudez y el frio del páramo, que con una temperatura promedio de 14ºC y donde había precipitaciones lluviosas constantemente, hacían que las condiciones para el ejército Libertador no fueran las más halagüeñas.

Me imagino a este patriota venezolano de escasos 29 años, el coronel Juan José Rondón, recibiendo estas órdenes del General Simón Bolívar. Tamaña responsabilidad, me imagino que miraría a su alrededor y el panorama que observó lo tuvo que dejar consternado. Solo unos escasos 14 lanceros, frente a un ejército bien disciplinado y bien armado como eran las tropas federalistas de la corona española. Seguro que por su mente pasaron infinidades de preguntas, quizás hasta pensó en huir, pero no, la cobardía no formaba parte del diario vivir de estos patriotas, ellos preferían dejar la vida en el campo de batalla, antes que batirse en retirada. Me imagino que luego de sobreponerse al impacto de esta orden y antes que desobedecer las órdenes del Libertador, se puso firme y le contestó: “No se preocupe mi General, Patria, Vida o Muerte”; lucharemos hasta el final, cuente con la victoria el triunfo es nuestro. Luego aplicando las enseñanzas aprendidas en las batallas anteriores, emulando a los grandes militares de la historia, como Napoleón Bonaparte en las batallas frente a las pirámides de Egipto, y quien les dijo a sus soldados para fortalecerlos: “Soldados 40 siglos de historia os contemplan”, o también emulando al bárbaro Atilas quien decía: “donde pisa mi caballo no nacerá más la hierba.” Quizás recordando a todos estos grandes conquistadores de la historia, se llenó de valor. Miró al ejercito enemigo con desprecio, se fortaleció así mismo, se creció en su interior como un gigante indestructible, y tal vez recordó también ese pasaje de la Biblia de David y Goliat; y entonces todo el temor, el miedo, desaparecieron de su ser, arengó a todo pulmón a sus escasos lanceros, gritó con todas sus fuerzas en los caseríos del pueblo muisca, despertó en los chibchas, habitantes de esa región ese deseo de independencia. Gritando a todo pulmón, pidió ayuda y su llamado no fue en vano. Los moradores del caserío muisca vieron en su rostro tal firmeza y decisión: que nadie, ni las mujeres, los ancianos o los niños fueron capaces de negarles la ayuda requerida. Rondón se enfrentó al ejercito federalista con sus 14 lanceros, con unos pocos viejos del caserío muisca, con las mujeres indígenas embarazadas y con unos escasos niños de unos 6 a 10 años de edad armados con sus palas y azadones. Y así, con ollas, calderos, palos de escoba o todo lo que sirviera para golpear, atacaron a ese ejercito federalista con tanta furia, con tanto rencor acumulado por la esclavitud a que los había sometido el yugo español, que en pocas horas ganaron la batalla, los federalistas se batieron en retirada y en el campo de batalla, los lanceros, los ancianos, las mujeres y hasta los niños gritaban victoriosos, recogiendo los mosquetes y espadas del enemigo, rearmándose nuevamente para la batalla final.

Coronel excuse usted, la orden tan apremiante pero tan falta de buena educación que le impartí hace unas tres horas. ¡Pero mi coronel, estaba desesperado, la patria, la libertad y el triunfo se me escurrían de las manos como el agua entre los dedos! Habían sido tantas derrotas unas tras otras, que ya veía también perdida esta batalla. Mi coronel usted ha sido hoy el ángel salvador de la Nueva Granada, usted es el artífice, el precursor de la batalla final. Sé y así lo creo que muy pronto entraremos victoriosos a Santa Fe de Bogotá. Quien así hablaba era el General Simón Bolívar, que felicitaba efusivamente a esos bravos 14 lanceros, a los habitantes del caserío muisca y al coronel Juan José Rondón, por ese contundente triunfo obtenido frente al ejército federalista y que los dejabas a las puertas de la victoria definitiva.

Ahora recordaba aquel fatídico 22 de enero de 1803, él había prometido en silencio frente al cadáver de su joven esposa, María Teresa del Toro y Alayza, la libertad de todos los pueblos de América. Juramento este que reafirmo el 15 de agosto de 1805 en la ciudad de Roma, más concretamente en la colina romana conocida como el Monte Sacro, delante de su maestro Simón Rodríguez, donde juró libertar a su patria del yugo español. La mente de Bolívar era un caos de recuerdos y de felicidad, sabía que ese triunfo, no le pertenecía solamente a él, habían sido tantas y tantas las personas a su alrededor, participando en las campañas libertadoras, que recordaba claramente el día que se entrevistó en Europa con el Generalísimo Francisco de Miranda, quien lo hizo miembro de la Gran Reunión Americana de Londres o Logia de los Caballeros Racionales, Simón Bolívar lo invitó a regresar a su patria Venezuela y esta invitación dio sus frutos: el 12 de marzo de 1806 Miranda entra a la Vela de Coro enarbolando la que sería hasta hoy la bandera venezolana. Tantos héroes y patriotas, criollos aguerridos como José Antonio Nariño, Precursor de esta independencia, José Antonio Galán, José Acevedo y Gómez, Policarpa Salavarrieta Manuelita Sáenz, el cura Camilo Torres, Concepción Loperena de Castro. Ellos son los verdaderos triunfadores de esta independencia. Bolívar sabía que su triunfo estaba sostenido sobre bases firmes, sobre las bases e ideas de todos esos héroes que él ahora recordaba. Por eso no perdió ni un solo instante, no se descuidó en lo más mínimo. El como un experto y curtido militar; sabía que el enemigo podía reagruparse nuevamente y recuperar el terreno perdido. Por eso en escasos doce días arengo a sus tropas, las fortaleció física y mentalmente y creo dos contingentes: uno al mando del General Francisco de Paula Santander y otro al mando de José Antonio Anzoátegui, quienes bajo sus órdenes el 7 de agosto de 1819 derrotaron en la zona de Boyacá las tropas federalistas del ejército español, al mando del el general español José María Barreiro, sellando así definitivamente la independencia de la Nueva Granada.

Ahora estoy seguro de que el general Simón Bolívar vivió y murió por la independencia de los pueblos americanos y que recordaría hasta en su lecho de muerte esos gloriosos himnos del “GLORIA AL BRAVO PUEBLO” y el “OH GLORIA INMARCESIBLE”.
Ojala la muerte del Libertador Simón Bolívar, haya servido para que algún día todos estos pueblos americanos cumplan su postrera voluntad:

“Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos
y se consolide la unión: yo bajare tranquilo al sepulcro”.

Autor: Antonio Hernández Gutiérrez
Fecha: Julio 20 de 2014
Derechos Reservados © Copyright
País Colombia

sábado, 19 de julio de 2014

EL PARQUE DE DIVERSION
Mira mi amor esa rueda tan grande y es inmensa
Es la rueda de Chicago. La de la ciudad de hierro
Vamos a subir en ella, deseo cumplir mi promesa
Ven compremos dos boletas y palomitas de maíz
Cuando estemos allá arriba, un beso te voy a dar
Para que no sientas miedo, y no te vayas asustar

Ven dame la mano y bésame que nada te pasara
Mira allí desde arriba, que lindas son las estrellas
Mira que luces tan bellas.. Las luces de la ciudad
Que bella amor, se ve la ciudad desde alla arriba
Gracias mi rey, te amo, has cumplido tu promesa
Hoy tú serás muy feliz y [Será tu noche divertida]

Vamos corre y montemos,, En la barca del pirata
Míra se va meciendo, como si fuera una hamaca
Si mi amor no tengo miedo, contigo eso me pasa
Allí veo los carros chocones [Nos subimos amor]
Primero en la barca del pirata ya no tengo miedo
Paga las boletas y compra las motas de algodón

Que miedo en la barca del pirata, estoy sudando
Ya no podía más.. Crei que nunca se iba a parar
Casi se me sale el hígado y tú no más agarrando
Pero te perdono amor, mira qué lindo que bonito
Anda dispara al punto, Tú tienes buena puntería
Si aciertas ganaras un premio yo deseo un osito

Amor ven y entremos, aquí al túnel del fantasma
Claro amor comprare las boletas, ve y haz la fila
Miremos a Frankenstein, este que no tiene alma
Ven siéntate y descansa, mira los caballos ponis
Mira este payaso. Hacer malabares con los aros
Nos tomamos una foto.. Aquí con el artista Tony

Nos subimos a los carros chocones y nos vamos
Señor: es su novia. Me compra una flor para ella
Si mi amor bellísimas flores, yo quiero este ramo
Si mi vida como digas.. Ven tomate un descanso
Que pasa señor!¿por qué me señala? llévenselo
Has pagado todas las boletas, con billetes falsos

Autor: Antonio Hernández Gutiérrez
Fecha: Julio 19 de 2014
Derechos Reservados © Copyright
País Colombia

RUMBO A GANIMEDES

Mi viaje en esta ocasión no fue tan rápido y sencillo, algo en mí me obligaba a recordar todo lo que había leído de ella en su última comunicación. Sentí la necesidad de hacer una escala en la luna y meditar en todo lo que me decía; no se, pero era algo inquietante, algo que estaba fundido en mis pensamientos y que me obligaba a pensar en ello. Sabia y sentía la necesidad de ayudarla, de protegerla y de demostrarle que la ceguera en los seres humanos no solo es visual, sino que muchas veces no miramos el mundo con los verdaderos ojos del alma y es por ello que no disfrutamos a plenitud de toda la inconmensurable belleza que la naturaleza pone a nuestra disposición.

No creo que sea una persona común y corriente; ¡No, ella no es una persona del montón!, en particular a mi me hace sentir muy bien y a cada momento a cada instante siento la necesidad de estar a su lado; creo que a diferencia de muchos seres humanos, esta enigmática mujer es capaz de construir grandes y maravillosas cosas para ella y en beneficio de la humanidad. Es por ello, que ahora sentado aquí en la luna, en el sitio concretamente llamado el Mar de la Tranquilidad, separado de ella, de su planeta casi a una distancia de 384.400 kilómetros de distancia. Analizo detenidamente todo lo referente a su persona y el balance, la conclusión a la que llego es altamente positiva. En un margen de 1 a 10, obtiene una calificación de 9. Sé que esta conclusión a la que he llegado no ha sido apresurada, me encuentro aquí en este satélite natural de la tierra, donde no hay atmosfera, donde todo es quietud y silencio y he escogido este sitio, el Mar de la Tranquilidad, por que de todo el universo sideral, éste es el sitio más apropiado para meditar sin ser molestado.

Veo en su persona, una cantidad de virtudes y de valores y merece todo el respeto y mi admiración. Creo en ella y sé, que se levantara de sus propias cenizas y resurgirá tan poderosa como esa ave Fénix milenaria, dispuesta a enfrentar el mundo en el que vive y la humanidad entera. La veo grande, triunfadora, Sé que a partir de hoy en ella desaparecerá toda esa neblina que le impide ver la luz y que caminara triunfante por el sendero de los éxitos y la felicidad.

Después de llegar a todas estas conclusiones, sigo mi camino hacia el infinito, donde se encuentra Ganimedes. Pasare por Marte, también llamado el planeta rojo, admirare sus inmensas cadenas montañosas y a su paso, recordare pedirle mil consejos a dios de la Mitología griega (Marte dios de la guerra), para trasmitírselos a mi amada y convertirla en una excelente guerrera de la vida. Al pasar por Venus me detendré un ese planeta y recordando que es el planeta hermano de la tierra, buscare en él a la diosa Venus y implorare me conceda los secretos del amor, para fundirlos de mi amada en su corazón, Luego me detendré en Saturno y aprenderé el secreto de sus luminosos anillos, ya que deseo en días no muy lejanos ofrecerle a mi amada anillos de diamantes y zafiros. Luego desviare un poco mi viaje haciéndolo más largo, llegare a Neptuno, quien lleva su nombre en honor a la divinidad del mar, y al él le pediré me obsequie mil naves y cruceros, que me lleven junto a ti a paradisiacas islas, donde disfrutaremos las mil y unas maravillas y seremos atendidos por innumerables ninfas y nereidas; y una corte de centauros, serán los marineros y capitanes que dirigirán estas naves por los senderos de la felicidad. Y así iré de planeta en planeta de satélite en satélite; incluso en el Cinturón de Asteroides recogeré para ti, pequeños y enanos meteoritos, los que a través de mis innumerables viajes he descubiertos y se que contienen los secretos de la buena suerte y la eterna felicidad. Así con todos estos pensamientos y con tu hermosa imagen gravada en mi memoria, ya alcanzo a vislumbrar en la distancia mi destino, ya alcanzo a ver como a un pequeñísimo punto luminoso a Ganimedes, ahora llego a mi destino a mi hogar; allí también prometo por ti, yo meditar
Autor: Antonio Hernández Gutiérrez
Fecha: 18 de Julio de 2014
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